Con el corazón de padre


La Santa Iglesia Católica Apostólica Romana, dirigida por el sucesor de San Pedro, decretó un año completo y especial en honor a San José, patrón de la Iglesia Universal, tras celebrar los 150 años de su proclamación como santo patrón. Este año, que comenzó el 8 de diciembre del 2020, tiene como meta exaltar y dedicar intercesiones de plegarias al padre carnal de Cristo. Después de todo, fue San José quien le demostró la ternura, fortaleza y el amor a nuestro señor Jesús, y por lo tanto recibe un espacio especial en la veneración a la Sagrada Familia. San José, quien ha sido un padre ejemplar para la Iglesia y la humanidad, desea que seamos como su hijo encomendado y que apreciemos el mundo con el corazón de padre.Este santo del silencio nos enseña a amar como padres. Nos demuestra el mundo desde la compasión y ternura que tiene cada padre hacia cada hijo. Es un amor que sabe perdonar, escuchar, abrazar, entender y ayudar a todos y a todas por igual, como verdaderos hermanos dentro de la Creación. Es un amor de paciencia. Y dentro de este amor es que encontramos las claves para seguir al Señor y las herramientas para cambiar la sociedad.


Es nuestra misión, como cristianos, el vivir este amor. Son incontables las veces que hemos fallado en él. Pues, ¿cuántas veces vimos a un ser humano, hermano de nosotros, que hambriento de amor, terminó ignorado por culpa nuestra o por nuestros afanes personales? ¿No son innumerables las veces que negamos el perdón a aquella persona quien nos hirió gravemente y luego, arrepentido, viene a ofrecernos la paz? ¿Por qué se nos olvida amar en los momentos más oportunos? Tenemos que luchar… tenemos que ser como San José.


Solo amando como padre es que podemos sanar nuestras almas. Es nuestro deber servir. Es nuestro deber amar y perdonar a los demás. Es nuestra obligación hacerle caso a nuestra alma. A que, cuando vayamos de camino al trabajo o a nuestros hogares y nos encontremos al pobre pidiendo limosna para poder sobrevivir un día más, descalzo y hambriento, no pensemos en nosotros, que lo tenemos todo, sino en ellos que no tienen nada. A que no juzguemos a los demás.


Cuando nos falte nuestro padre o nuestra madre, miremos a San José con la nostalgia del alma. Cuando nos toque ser padres, inspirémonos en San José, quien dio su vida para cuidar a su esposa, María y enseñarle a Jesús el camino del bien. Cuando estemos solos, sintamos el cariño del corazón del padre. Vivamos como San José...

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