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Conoce José Cancel Vélez

25 ago
4 min de lectura
Foto por: Lorenzo Díaz Medina
Foto por: Lorenzo Díaz Medina

Cuéntenos un poco sobre su vida: sus pasatiempos, su formación académica y su trayectoria profesional.

Como pasatiempo, disfruto conocer y explorar el archipiélago de Puerto Rico. Una de mis visitas más recientes fue al Cañón Blanco en Utuado, un lugar de una belleza extraordinaria que parece sacado de una película. También me apasiona la fotografía y suelo capturar imágenes de diversos aspectos de nuestro país, no solo de la naturaleza. Además, tengo un gran interés por la historia de Puerto Rico, ya que considero que conocer nuestro pasado es fundamental para comprender nuestra identidad como pueblo.

En cuanto a mi formación académica, completé un bachillerato en Biología y posteriormente una maestría en Biología con especialidad en Botánica. Durante mis estudios graduados, realicé investigaciones en áreas con altas concentraciones de metales pesados, como níquel y cromo, así como magnesio. Estas condiciones ambientales extremas permiten el desarrollo de plantas altamente especializadas, capaces de tolerar niveles elevados de estrés por la composición del suelo. Muchas de estas especies son exclusivas de esos ecosistemas y representan un importante valor ecológico.

A lo largo de mi trayectoria profesional he tenido la oportunidad de trabajar con distintos organismos, incluyendo hormigas, tortugas marinas, camarones, aves y plantas. También colaboré con agrónomos, experiencia que me permitió entender la importancia de las plantas no solo para los ecosistemas naturales, sino también para la vida cotidiana de las personas. Gracias a ellos aprendí una frase que siempre recuerdo: “Si no hay agricultura, no hay comida”. Asimismo, tuve la oportunidad de familiarizarme con una gran variedad de cultivos y especies de importancia agrícola, entre ellas rambután, lychee, mangostán, níspero, pitahaya, cacao, mamey sapote, sapote negro, longán, carambola, canela, pimienta negra, vainilla, limoncillo, teca, caimito, sorgo, espinaca, caña de azúcar, jaca y cajuil. Entre las experiencias más significativas de mi carrera se encuentran mis seis visitas a la Isla de Mona, haber residido durante un mes en el Bosque Nacional El Yunque y pasar cuatro meses en Culebra. Estas vivencias fortalecieron mi aprecio por Puerto Rico y me reafirmaron una convicción personal: es difícil valorar plenamente nuestro país si no nos damos la oportunidad de conocerlo.

 

¿Qué le llamó la atención de trabajar en el Colegio San Ignacio?

Cuando la Dra. María Isabel Domenech y el Dr. José Del Río me hicieron esta pregunta durante mi entrevista, mi respuesta fue inmediata: la estructura. En ese momento de mi vida buscaba un cambio personal y profesional, y mi llegada al Colegio San Ignacio representó el comienzo de esa nueva etapa. Valoro profundamente la organización, la visión institucional y el ambiente de trabajo que caracterizan al colegio. Además, su amplio campus ofrece numerosas oportunidades para desarrollar actividades educativas que enriquecen la experiencia de aprendizaje de los estudiantes tanto dentro como fuera del salón de clases.

¿Qué lo motiva a ser maestro?

La principal motivación proviene de mi pasión por la biología. Siempre he estado convencido de que elegí la profesión correcta y disfruto enormemente compartir ese entusiasmo con mis estudiantes. Me inspira la posibilidad de despertar en ellos la curiosidad científica y el interés por comprender el mundo que los rodea. Muchas de las experiencias que más marcaron mi formación ocurrieron fuera del salón de clases, trabajando con aves, tortugas marinas, plantas y proyectos relacionados con la agronomía. Por ello, creo firmemente en el valor del aprendizaje experiencial. Mi objetivo es que los estudiantes vivan experiencias significativas que complementen la teoría y amplíen su perspectiva. Entre mis aspiraciones profesionales está la posibilidad de llevar grupos de estudiantes a lugares de gran importancia ecológica y científica, como las Islas Galápagos en Ecuador, la Amazonía brasileña o Costa Rica, donde puedan apreciar de primera mano la biodiversidad y la riqueza natural del planeta.

 

¿Qué aspectos hacen que su clase sea diferente?

Los estudiantes de biología en el Colegio San Ignacio suelen destacar que mis clases promueven una participación activa y constante. Me esfuerzo por crear un ambiente dinámico e interactivo en el que todos se sientan integrados al proceso de aprendizaje. Según los propios estudiantes, esta metodología les permite mantenerse atentos, participar con mayor frecuencia y comprender mejor los conceptos discutidos en clase. Además, procuro relacionar los temas académicos con situaciones cotidianas y ejemplos del entorno que les resulten relevantes. Estudiantes con quienes he trabajado anteriormente también han señalado que en mis clases se sienten cómodos expresando sus ideas, formulando preguntas y participando en las discusiones. Considero que un ambiente de confianza es fundamental para promover un aprendizaje significativo.

 

¿Qué espera que sus estudiantes sean capaces de lograr al finalizar su curso?

Como suelo decirles a mis estudiantes, no espero que todos se conviertan en biólogos. Sin embargo, sí aspiro a que desarrollen una base sólida en Biología que les permita enfrentar con éxito los desafíos académicos que encontrarán en la universidad y en sus futuras carreras. También deseo que adquieran un mayor conocimiento y aprecio por Puerto Rico. Por esa razón, incorporo constantemente ejemplos relacionados con nuestra flora, fauna, ecosistemas e historia natural. Mi intención es que puedan conectar los conceptos aprendidos en el salón de clases con la realidad que los rodea y comprendan mejor la importancia de conservar y valorar nuestro entorno.

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