El regalo de Santa Claus a la economía

Actualizado: 15 mar



El sonido de las campanas del trineo retumba por dentro de nuestras cabezas, casi en seguida que comienza el mes de diciembre, y nos llenamos de felicidad y anticipación. Manejando el trineo está aquel hombre alegre del Polo Norte, vestido de rojo y blanco, cargando un inmenso saco lleno de regalos que le repartirá a todos aquellos que se hayan portado bien durante el año. ¿Acaso te has dado cuenta sobre lo mucho que te encuentras a ese hombre durante la época navideña?


Saint Nicholas le llaman a veces en inglés, Papa Noel en español. La mayoría lo conocemos como Santa Claus. Desde los anuncios populares de Coca-Cola hasta todas las vallas publicitarias en las carreteras y los carteles que ponen por ahí en los centros comerciales y las tiendas, parece que vemos su rostro barbudo donde sea que estemos. Como figura notable en la cultura occidental cristiana y portavoz de la Navidad, Santa Claus es profundamente comercializado, y utilizado frecuentemente para anunciar productos y ventas navideñas. De hecho, su figura se ha utilizado tan frecuentemente como una táctica de mercadeo que, hoy en día, a veces muchos ni se fijan, pues ha sido normalizado. Hay hasta algunos que asocian el color de su ropa con los colores de la lata de Coca-Cola, pensando que de ahí fue que surgieron. Con todo el ¨holiday shopping¨ qué ocurre durante esta época del año, la figura de Santa Claus ayuda a fortalecer a la economía al atraer consumidores, cuyo dinero gastado representa ¨alrededor del 70 por ciento del producto interno bruto¨, una medida comprensiva de la actividad económica en un país. El dinero gastado por el consumidor durante el mes de diciembre sirve como una especie de regalo navideño para las economías domésticas, ya que los consumidores se consideran el ¨motor primario que impulsa el rendimiento económico¨. El Santa Claus que todos conocemos bien siempre se ha pintado como una figura alegre, por lo cual muchas veces conduce a la gente a gastar su dinero en cosas como juguetes para los niños o papel de regalo, algo que ocurre con el propósito de mantener vivo el espíritu de la Navidad. Resulta que muchos se empeñan en ¨mantener el ritmo¨, gastando grandes cantidades de dinero en ¨compra robusta¨ navideña.


La prominencia de Santa Claus como una figura casi eternamente presente y atada a la celebración de la Navidad es algo que puede incluso distraer a las masas del propósito real de la celebración. Debemos recordar, primero que todo, que la Navidad es cristiana en sus orígenes, y que tiene como propósito principal celebrar el nacimiento de Jesús. Algunos han ido tan lejos como para referirse a Santa como el ¨santo patrón del capitalismo¨, en lugar de reconocerlo simplemente como aquel portador de regalos que todos conocemos. ¿Qué significa esto para nosotros? Tal vez destaca la importancia de la perspectiva, o más bien, la visión que uno debe adoptar con respecto a la figura de Santa Claus y la Navidad como celebración religiosa.

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