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Charla de Ángel M. Rivera, CFA, FRM

hace 11 minutos
11 min de lectura


Mensaje principal a los estudiantes y familias


Con los años entendí que lo que alguna vez me hizo sentir diferente terminó siendo uno de mis superpoderes. Hoy puedo sentarme con el presidente del banco y hablar cómodamente, del mismo modo en que puedo sentarme con la conserje líder de la oficina, con el mismo respeto y comodidad. Esto lo hago porque aprendí a relacionarme con personas de realidades diferentes sin dejar de ser quien soy. Ustedes están desarrollando esa misma capacidad, aunque todavía no se den cuenta.

No escondan de dónde vienen; úsenlo. Su historia no es una desventaja. Su historia es parte de lo que algún día les permitirá entrar a lugares que hoy no se imaginan y sentirse cómodos cuando lleguen.


Ahora bien, tengo que decirles algo: se va a poner difícil. Habrá clases en las que piensen: "Yo no puedo con esto". Habrá otras que no salgan como esperaban, y habrá días en que piensen que sería más fácil regresar a su antigua escuela. Yo entiendo esa tentación, pero les digo que el beneficio de estar en su lugar no se pierde si no se quitan. Batallen, adáptense, pregunten, busquen ayuda, apoyense en sus maestros, practiquen algún deporte, entren a un club o actividad y hagan amistades. Usen todo lo que el Colegio pone a su disposición.


Porque la meta no es simplemente graduarse de cuarto año; esa es solo una parada. Y les voy a pedir algo más que graduarse: les voy a pedir que se gradúen con las mejores notas que puedan sacar. Cuando llegue el momento de solicitar a una universidad, no se descalifiquen antes de tiempo. No digan: "Esa universidad no es para mí" o "Esa universidad es muy cara". Muchas de las mejores universidades tienen programas de asistencia económica para estudiantes talentosos de escasos recursos.


Ustedes ya saben cómo ganarse una beca; ya lo hicieron una vez. Yo salí de aquí para estudiar en la Universidad de Puerto Rico y después terminé una maestría en Northwestern University. Si alguien me hubiera dicho esto en décimo grado, no lo hubiese creído.


¿Y por qué les hablo de décimo grado? Porque sepan que yo no he sido perfecto; yo también cometí errores. En décimo grado recibí una carta del Colegio recomendando mi salida por mi comportamiento. Mi mamá pudo haberse rendido conmigo, pero no lo hizo. Fue el P. Santiago, S.J., el presidente en aquel momento, quien decidió darme una segunda oportunidad.


Recuerdo aquel acto como uno de los gestos de amor más grandes que he recibido en mi vida de un extraño que no tenía por qué hacerlo. Hoy soy el presidente de Popular Asset Management, pero no se lo digo por el título; se lo digo porque pude haber perdido mi oportunidad antes de descubrir todo lo que podía hacer con ella. Todos podemos equivocarnos; lo importante es qué hacemos con la próxima oportunidad.


Quisiera hablarles un momento a los padres y madres. Mi mamá no podía ayudarme con las asignaciones ni a estudiar para los exámenes. Seguramente había muchas cosas que no la hacían sentir cómoda en el colegio, pero sí sabía una cosa: que la oportunidad era demasiado importante para dejar que yo la desperdiciara. Así que, cuando hizo falta luchar, luchó conmigo; cuando hizo falta empujarme, me empujó; y cuando yo mismo puse en peligro mi oportunidad, ella luchó por mí.


Sus hijos están aquí porque alguien vio en ellos la capacidad de lograrlo. Eso no significa que vaya a ser fácil. Precisamente por eso los necesitan a ustedes: apóyenlos, exíjanles, escúchenlos, celebren sus logros y, cuando les digan que se quieren quitar porque esto se puso difícil, recuérdenles cómo llegaron aquí. Ustedes no tienen que tener todas las respuestas, pero tienen que acompañarlos mientras ellos las encuentran.


A ustedes, jóvenes, les quiero dejar dos ideas. Yo no veo la beca como un regalo.

Para mí, la educación es una inversión que alguien decidió hacer en ustedes: maestros, donantes, padres y personas que quizás nunca conocerán. Decidieron apostar a que su talento y su futuro valían la pena. Eso es un compromiso, no una carga.


Y no se paga con dinero: hoy se paga con esfuerzo, estudiando, levantándose después del fracaso y convirtiéndose en la mejor versión de ustedes mismos. Más adelante, cuando la vida les dé las oportunidades, se paga abriéndole la puerta al próximo. Esa es una de las razones por las cuales estoy hoy aquí: porque personas hicieron eso por mí.


Mi presencia aquí no termina cuando concluya esta actividad. Ustedes no están aquí por casualidad. Se les abrió una puerta y ahora les toca a cada uno decidir qué va a hacer con ella. No permitan que una nota los defina. No permitan que un error los defina. No permitan que el lugar de donde vienen defina hasta dónde pueden llegar.


Yo sigo siendo aquel joven de Villa Monte que llegó aquí en el 89. Solamente que ahora entiendo muchas cosas que en aquel momento no entendía, como el sacrificio de mi mamá y lo que significó aquella segunda oportunidad.


Mi deseo para todos ustedes es que, dentro de muchos años, puedan mirar atrás y decir: "Me gradué con las mejores notas que pude sacar. Fui a la mejor universidad a la que pude entrar. Hice sentir orgullosos a mis padres y, sobre todo, cuando me tocó estar en posición de hacerlo, le abrí la puerta al que venía detrás".


Palabras de apoyo y reflexión espontánea


Lo que puedo decir, viéndolo desde la perspectiva de mi mamá y recordando el himno del colegio, es que mi mamá fue a una marcha de guerra. Esto fue una marcha de guerra, y ustedes tienen unos hijos que son unos guerreros. Ellos pueden.


Si están aquí, es porque los pusieron aquí por algo; hay un futuro que aún no conocemos. En momentos de duda, apóyenlos y empújenlos: ellos pueden. La principal limitación que tiene el ser humano es él mismo y las barreras que se autoimpone. Lo que el colegio está haciendo es eliminar las barreras externas y económicas para darles la oportunidad. La capacidad ellos ya la tienen.


Para que sepan: cuando yo llegué aquí, no sabía nada de inglés. Cero, cero. Pollito chicken, gallina hen, lápiz pencil... era lo único que sabía. Me pusieron en inglés regular en séptimo grado. Para mí, la maestra hablaba en chino. La maestra hablaba y yo pensaba que me iba a tener que ir del colegio. Fue una lucha bien grande.


Durante dos años fue difícil porque salía bien en todas las demás clases, pero no sabía inglés; mi nivel era como de segundo grado. Afortunadamente, seguí echando para adelante. Hoy les digo que no va a ser fácil, pero mi mamá siempre me decía: "Mira, esta es la oportunidad. Si tú no la aprovechas, lo otro va a ser más difícil o peor. ¿Cuál es la alternativa? Yo no puedo pagar otra escuela, no te puedo llevar a otro colegio. Esta es la oportunidad más grande que tienes, aprovéchala y haz lo mejor que puedas".


Desde el amor —un amor fuerte de padres— hay que empujarlos en los momentos en que ellos no crean en sí mismos, y ser fuertes por ellos para que salgan adelante.

Lo que me motiva a seguir adelante hoy en día es:


1. Mi familia: Soy el primero de mi familia y los ayudo en todo lo que puedo, tanto económicamente como en otras facetas.


2. Ser un ejemplo: Para mí no hay mayor orgullo que estar aquí hablándoles a ustedes y ser ejemplo de alguien que estuvo ahí sentado. Como saben, no fui perfecto; cometí errores, pero al final llegué gracias a la motivación, la perseverancia y el deseo de aprender. El colegio y mi mamá se enfocaron en mis valores, sobre todo el de ayudar al prójimo.


En la medida en que pueda progresar, puedo ayudar. Colaboro con el programa de becas del Banco Popular y también mantengo una beca de clase.

El obstáculo más grande en la vida son los límites que uno mismo se impone en la mente: creerte incapaz y descartarte diciendo "yo no puedo". Yo quería ser ingeniero y pensaba que por no tener dinero no podía ir a Mayagüez. Al final todo tiene un propósito, pero la limitación me la puse yo mismo. Los obstáculos más difíciles de superar son los que están en tu propia mente.


Sesión de preguntas y respuestas


P1: ¿Cómo superar los momentos difíciles en las clases?


En aquella clase de séptimo grado donde la maestra parecía hablar chino, fui a hablar directamente con ella y le pregunté qué podíamos hacer. Me dio un examen de gramática, me enseñó las reglas y me las aprendí de memoria. Al final pasé.

Si las cosas no van como esperan, usen los recursos que ofrece el Colegio, como el periodo de apoyo. Traten de maximizar todo lo que hay en el colegio para superar cualquier obstáculo en un examen o nota.


P2: ¿Cómo ayuda el paso por el Colegio a abrir puertas profesionales en el futuro?


El Colegio es una gran hermandad dondequiera que vayas, tanto en Puerto Rico como en Estados Unidos. Hay muchos exalumnos. Si como empleador tengo dos candidatos sin una gran diferencia técnica, probablemente me incline por el del Colegio porque hay un elemento común con el que me identifico. Nos ayudamos mutuamente.


Los exalumnos son muy unidos. Si a un estudiante le interesa la ingeniería o el sector financiero, puede contactar a un exalumno de esa área y este estará más que dispuesto a sacarle tiempo para orientarlo, prepararlo para una entrevista o guiarlo en su carrera profesional.


P3: ¿Qué consejo le da a los estudiantes inquietos o difíciles, y qué cambió en usted tras la segunda oportunidad?


Yo hacía mucho deporte y canalizaba mi energía a través de él. Era capitán del equipo de fútbol de campo. Mi mejor relación en el colegio era con los profesores del departamento atlético. El deporte me ayudó muchísimo a enfocarme.

Cuando me vi al borde de perder la oportunidad y el rector me dio una segunda oportunidad sabiendo que no habría una tercera, me di cuenta de que tenía que cambiar. Entendí que era hora de enfocarme en lo que realmente importaba y dejar las tonterías a un lado.


Mi sueño es que todos ustedes se gradúen, sean personas de bien, aporten al país y dejen las puertas abiertas para los que vienen detrás.


P4: ¿Cómo logró dominar el inglés partiendo desde cero?


Fue cuestión de exposición y mucho trabajo a lo largo de los años. Todos los libros del colegio estaban en inglés. En cuarto año, el P. Golden, S.J., que escribía obras de teatro, creó un grupo de ESL (English as a Second Language). Él me hizo ver el idioma desde otra perspectiva: abrazarlo con interés en lugar de tenerle miedo. Hoy en día los jóvenes tienen mucha más exposición al inglés a través de la tecnología de la que nosotros teníamos. Lo importante es perderle el miedo y verlo como un reto.


P5: Mensaje final para los padres sobre el manejo de las frustraciones de las frustraciones


Papás, ustedes no pueden estudiar ni coger los exámenes por sus hijos. Lo más que pueden hacer es recordarles que ellos sí pueden. No se preocupen tanto por las frustraciones; son parte del proceso de crecimiento. El ser humano crece retándose y saliendo de la comodidad. Su rol como padres es ser sus principales impulsores (cheerleaders), siempre con positivismo y recordándoles su capacidad.


Mi motivación principal es dejar un impacto y un legado antes de irme: dejar el camino abierto y ser una prueba para los jóvenes de que sí se puede.


1. La historia detrás del éxito: Una segunda oportunidad


Hoy soy el presidente de Popular, pero no se los digo por el título. Se los digo porque casi pierdo una oportunidad antes de descubrir todo lo que podía hacer con ella."

Ángel M. Rivera compartió con total transparencia sus tropiezos de juventud en el colegio, recordando que nadie nace perfecto. En décimo grado, tras recibir una carta del colegio recomendándole buscar otra institución debido a su comportamiento, su vida dio un giro gracias a una segunda oportunidad:


● El poder de la empatía: Recordó al entonces director, el compadre Santiago, quien decidió darle una nueva oportunidad sin tener obligación de hacerlo. Lo describe como uno de los actos de amor más grandes de su vida.


● La realidad familiar: Su madre no podía ayudarle con las asignaciones ni con los exámenes avanzados, pero tenía clara una prioridad: "Esta es la oportunidad más grande que tienes. Aprovéchala y haz lo mejor que puedas, porque no puedo pagar otra escuela".


● El valor del esfuerzo: Su historia demuestra que los errores del pasado no definen el futuro. Lo verdaderamente importante es qué se hace con la siguiente oportunidad.


2. Derribando barreras: Del "pollito, chicken" al dominio del idioma del idioma


Uno de los momentos más cercanos con los estudiantes fue cuando relató su llegada a séptimo grado sin saber nada de inglés:


● "Yo sabía 'pollito, chicken'. En séptimo grado la maestra hablaba y para mí era como si hablara chino".


● Con la guía de sus profesores —recordando especialmente al P. Gordon (Father ) Golden) y su grupo de teatro en cuarto año— aprendió a ver el idioma no como un obstáculo insuperable, sino como un reto y una puerta abierta al conocimiento.


● El mayor obstáculo es mental: Enfatizó que la limitación más grande que enfrenta un ser humano es la que se autoimpone en su propia mente ("yo no puedo estar en honor", "esa universidad es muy cara"). Exhortó a los jóvenes a aprovechar los recursos actuales del colegio, como los periodos de apoyo y la ayuda de los maestros.


3. Consejos directos para los estudiantes para los estudiantes


● No escondan de dónde vienen: "Su historia no es una desventaja; es parte de lo que algún día les permitirá entrar a lugares que hoy no se imaginan y sentirse cómodos cuando lleguen".


● Canalizar la energía: Explicó cómo el deporte (fue capitán de fútbol y mantuvo una gran cercanía con el departamento atlético) le ayudó a enfocar su energía y a comprender la magnitud de la responsabilidad que tenía en sus manos.


● La meta va más allá del diploma: Graduarse de cuarto año es solo una parada. El reto es sacar las mejores notas posibles y no descalificarse antes de tiempo al solicitar a universidades de prestigio, recordando que existen ayudas económicas para el talento.


● El compromiso de devolver: La beca y la educación no son un regalo, sino una inversión que la comunidad hizo en ellos. El pago no es con dinero, sino con esfuerzo, superación y, más adelante, abriéndole la puerta al que viene detrás.


4. Un mensaje esencial para los padres y madres


● "Ustedes no pueden estudiar por sus hijos ni tomar los exámenes por ellos. Lo más

que pueden hacer es darles poder de confianza".


● Reconoció que el proceso escolar tiene momentos de frustración y retos, pero recordó que el crecimiento humano solo ocurre mediante el esfuerzo.


● Invitó a los padres a mantener un apoyo constante, firme y positivo, siendo los primeros en recordarles a sus hijos: "Tú puedes".


5. La hermandad ignaciana y el valor de la red de exalumnos:


Al ser consultado sobre el impacto del colegio en el ámbito profesional, el presidente de Popular Asset Management destacó la fuerza de la comunidad de exalumnos (alumni):


● El Colegio es una gran hermandad tanto en Puerto Rico como en Estados Unidos.


● Ante dos candidatos con cualificaciones similares, confesó inclinarse de manera

natural hacia un exalumno por el código e identidad compartida.


● Existe una red dispuesta a orientar, aconsejar y abrir puertas a las nuevas generaciones que deseen seguir carreras exigentes como la ingeniería o las finanzas.


Un legado de superación y compromiso con el futuro


La visita de Ángel M. Rivera dejó claro que el paso por el Colegio San Ignacio de Loyola trasciende la excelencia académica; es una transformación de vida guiada por la resiliencia, la gratitud y el sentido de comunidad. Su testimonio es un recordatorio directo de que los orígenes humilde, las barreras del idioma o los errores de la juventud no marcan el límite del potencial de un estudiante.


El mensaje central para toda la familia ignaciana se resume en una responsabilidad compartida:


Para los estudiantes: Afrontar los retos sin miedo a caer, aprovechar al máximo cada oportunidad y transformar cada obstáculo en un escalón hacia la mejor versión de sí mismos.


Para los padres y educadores: Mantenerse como esa red inquebrantable de apoyo y confianza que empuja hacia adelante en los momentos de duda.


Al final, la historia de Ángel Rivera no solo valida el esfuerzo diario que ocurre en los salones de clases, sino que renueva el compromiso fundamental de la institución: formar hombres para los demás, capaces de alcanzar la cima en sus carreras y, una vez allí, mantener siempre la puerta abierta para las próximas generaciones que vienen detrás.


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