Conoce a Milos Crespo Ibarra
- Periódico El Ignaciano

- hace 12 horas
- 3 min de lectura

Cuéntenos un poco de tu vida...
Soy maestro de inglés con trece años de experiencia en la educación, una profesión que jamás hubiese pensado en ejercer. Yo quería ser escritor. Mi formación académica ha estado enfocada las humanidades, específicamente la literatura en inglés, y a través de los años he tenido la oportunidad de trabajar con estudiantes de grados académicos.
Fuera del salón de clases, disfruto leer, escribir poesía, escuchar música, ver películas, viajar y conocer nuevas culturas. También me interesa mucho la historia, la literatura y aquellos temas que nos ayudan a comprender mejor la sociedad y las experiencias de otras personas. Mi historia como educador ha estado marcada por la curiosidad, el aprendizaje constante y, sobre todo, por la convicción de que la educación puede transformar la manera en que una persona ve el mundo. Siempre le digo a mis estudiantes… no estudié pedagogía; pero sí estudié lo que más me apasiona: la literatura. Y aquí estoy, y seguiré forjando el futuro de Puerto Rico, poniendo mi granito de arena y compartiendo mi pasión por la educación y el amor por los libros.
¿Qué le llamó la atención de trabajar en el CSI?
A veces las oportunidades más extraordinarias son aquellas que se presentan de manera inesperada. He querido formar parte de un colegio que este igualmente de comprometido en brindar una educación integral y de excelencia académica. El Colegio San Ignacio de Loyola se encuentra como una de las mejores instituciones académicas de Puerto Rico. Esto es un privilegio; lo cual agradezco a Dios por esta oportunidad de formar parte de una comunidad educativa en la que puedo aportar mi experiencia y, al mismo tiempo, continuar aprendiendo.
¿Qué lo motiva a ser maestro?
Lo que más me motiva es saber que un maestro puede tener un impacto que va mucho más allá de una calificación. Yo tuve maestros excelentes. Al igual que mi familia, ellos me forjaron lo que soy. Nosotros somos los custodios del mundo académico; somos esos faros en las noches más tormentosas, iluminan el camino con conocimiento, orientación y esperanza para todos aquellos que desean aprender. Me da alegría ver ese momento en que un estudiante comprende algo que antes parecía difícil o abstracto, descubre que tiene una habilidad que no sabía que poseía o encuentra en una lectura una idea con la que puede identificarse. Después de trece años, sigo creyendo que enseñar es una profesión profundamente humana y primordial. Cada grupo de estudiantes es diferente y cada año me presenta una nueva oportunidad para aprender, adaptarme y ayudar a mis estudiantes a crecer y ser personas de bien, tanto para ellos mismo como para el futuro colectivo de nuestro país.
¿Qué hace su clase diferente?
Intento que mi clase sea un espacio donde los estudiantes no solamente aprendan sobre inglés, literatura o escritura, sino que aprendan a pensar, cuestionar, argumentar y comunicar sus ideas. El pensamiento crítico es esencial para el ser humano. Me gusta incorporar discusiones, proyectos, literatura, situaciones de la vida real y actividades que permitan a los estudiantes asumir un papel activo en su aprendizaje. También trato de crear un ambiente en el que los estudiantes sepan que sus ideas son importantes, pero que esas ideas deben estar respaldadas por evidencia, razonamiento y respeto hacia los demás. Los reto a ir por más, a indagar más sobre las preguntas presentes. Para mí, una buena clase de inglés no debe limitarse a enseñar cómo escribir correctamente o que hayan leído sus lecturas; debe enseñarles a los estudiantes a encontrar y utilizar su propia voz.
¿Qué quieres que sus estudiantes sean capaces de hacer luego de su clase?
Deseo que aprendan a escucharse unos a otros; el respeto y el amor hacia el prójimo son fundamentales en nuestra sociedad. Mi esperanza es que ellos terminen su año académico en mi clase y se lleven todas esas lecciones de vida, todos aquellos consejos que complementan al estudiante a ser una persona integra con valores inmutables y que sean capaces de pensar por sí mismos y analizar. Para mí, eso es lo más importante.
¿Qué espera que sus estudiantes recuerden de usted?
Espero que mis estudiantes recuerden que siempre los tomé en serio. Que podían entrar a mi salón con opiniones diferentes, hacer preguntas, equivocarse y volver a
intentarlo. Estos seres humanos pequeños son impresionantes. Ellos pueden ser de una generación completamente diferente a la mía, pero ese espíritu… esa curiosidad sobre el mundo… ellos serán lo que siempre se ha dicho de la juventud: Ellos son el futuro. Y que, años después, recuerden que hubo un maestro que no solamente quería que salieran bien en una clase, sino que quería que descubrieran de lo que eran capaces y que siempre he creído en ellos.




Comentarios