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Enseñando a los hijos a reconocer y actuar frente al acoso escolar

hace 9 horas
2 min de lectura

Departamento de Consejería y Desarrollo Humano


El Acoso escolar (bullying) es la conducta repetida y deliberada realizada por uno o varios estudiantes contra otro u otros con la intención de causar daño físico o emocional, que crea un desequilibrio de poder real o percibido. Incluye agresiones físicas, insultos, amenazas, exclusión social, difusión de rumores y cualquier acción que humille, intimide o denigre de forma continuada a la víctima dentro del entorno escolar.


El Acoso cibernético (ciberacoso) es el uso de medios digitales (mensajería, redes sociales, foros, juegos en línea, aplicaciones de foto/vídeo, etc.) para acosar, amenazar, humillar o difamar a una persona de forma repetida o con efectos duraderos. Comprende el envío de mensajes ofensivos, la publicación o difusión de imágenes o información embarazosa sin consentimiento, la suplantación de identidad, la creación de cuentas para hostigar, el grooming cuando hay intención sexual y el doxxing (difusión de datos personales) cuando expone a la víctima a riesgo.


Puntos comunes y diferencias clave: ambos implican daño intencional y suelen ser repetidos; la diferencia principal es el canal: el acoso escolar ocurre presencialmente en el ámbito educativo y sus alrededores, mientras que el ciberacoso utiliza tecnología y puede alcanzar a la víctima en cualquier momento y con amplia difusión; además, el ciberacoso permite el anonimato del agresor y la permanencia o repetición del contenido, lo que puede agravar sus efectos.


¿Cómo puedo ayudar a mi hijo a defenderse?


Explícales con claridad qué comportamientos constituyen acoso y refuérzales que no es culpa suya; deben mantener la calma, alejarse de la situación cuando sea seguro y buscar un adulto de confianza para denunciarlo; practicar respuestas asertivas y breves (por ejemplo, “No me hables así”, “Deja de molestarme”, “Para”.


Si lo presencian: es bien importante enfatizar a sus hijos que, si ven a otro estudiante que sufre acoso, animarlos a intervenir de forma segura, como por ejemplo: distraer al agresor, ofrecer compañía a la víctima y documentar lo ocurrido (fecha, hora, testigos) sin ponerse en riesgo; siempre deben informar a un profesor, consejero o a la dirección del colegio. Pueden compartir, además, pruebas (mensajes o fotos).


Recursos y seguimiento: Motívelos a utilizar los canales oficiales del colegio, servicios de consejería y líneas de ayuda, y a pedir seguimiento hasta que la situación mejore. Promuevan la empatía y el apoyo activo, esto ayuda a crear un entorno donde denunciar sea normal, con el objetivo de reducir la recurrencia del acoso.


En nuestra institución, los consejeros trabajan el tema en sus clases de Guidance y atienden situaciones de manera preventiva. Además, de haber ocurrido un acto de acoso que se investigó y se comprueba la sospecha, ofrecen seguimiento y estrategias para manejo de conductas a los estudiantes implicados.


PREVENCIÓN • ORIENTACIÓN • ACOMPAÑAMIENTO

2026–27

A la mayor gloria de Dios.

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