¿Oigan, alguien ha visto al pato?

La verdadera mascota de esta escuela no era un león, sino un leal pájaro que nadie se acuerda de su nombre. Un día sin avisos llegó no solo a nuestros terrenos, sino a nuestros corazones. Este pato era nuestro emblema escolar, un ejemplo de cómo un ser plumado era capaz de formar parte de la comunidad Ignaciana.


Tristemente, un día desvaneció de la nada. Se intento entrevistar al individuo el cual será referido como Clotaldo; este jangueaba junto a la mascota escolar y se cree que tuvieron una relación cercana. Desafortunadamente, el tipo resulto ser un chango al negar dar el mínimo testimonio. Si, Clotaldo es un gallo, ¿y qué?

Hay bochinches que nuestro pato simplemente fue llevado a una finca cercana, donde podía vivir el resto de sus días comiendo pedazos de pan junto a otras patos. Sin embargo, esto no me lo compro. Pues les informo que, si es algo que yo he aprendido de experiencia personal, es que cuando alguien comenta que una mascota (por ejemplo, un perro) fue a “llevado” a una finca/granja, significa que es mas probable que se fue a mejor lugar junto a San Ignacio y Jesucristo. Yo tenia un pollito de mascota, el cual se negaba a comer semillas; tras varias semanas de desnutrición, misteriosamente fue enviado a Villa Campestre. Extraño ese pollo…


Dejando trauma infantil en el pasado, es posible que nunca sabremos el destino verdadero de nuestra querida mascota. En fin, les dejo una receta sabrosa para intentar en sus casas:


Happy April Fools!

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