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Cuando los leones vuelan: 7mo en el cielo

hace 1 hora
1 min de lectura
Foto y artículo: Andrés Fernández Ortiz
Foto y artículo: Andrés Fernández Ortiz

Soy Andrés Fernández y les voy a contar sobre mi experiencia volando aviones.  Voy a ir desde cuando empezó mi interés en ser piloto. Un día, en sexto grado, mis padres decidieron comprar pasajes a Madrid, España. Cuando aterrizamos, salimos del aeropuerto y fuimos a nuestro hotel. En el lobby del hotel había un simulador de avión hiperrealista, que a mí me fascinó. Me monté dos veces y me encantó la experiencia.

Cuando llegamos de ese viaje, me apasioné por los aviones tanto que mi abuelo de regalo de cumpleaños, me compró un “demo flight” con Isla Grande Flying School. ¡Ese fue el mejor regalo de cumpleaños de mi vida! Además, ese demo flight fue un mes antes de mi cumpleaños. Por lo tanto, técnicamente significa que mi primer vuelo fue a los 11 años.

Pero vamos a la mejor parte: volar el avión. Poder tener esa experiencia es increíble; desde prender el motor, hablar con la torre de control, despegar, ver El Morro desde arriba y mucho más es muy, muy bonito. También me encanta poder hablar con el instructor sobre temas de volar. Para mí, prender el motor y aterrizar son las mejores partes, desde “CLEAR PROP!” hasta poder decir llegamos y estamos bien, “we landed safely”.



Ya tengo 6 horas de vuelo acumuladas que, si haces la matemática, significan que he hecho 6 vuelos en total. En esos 6 vuelos he piloteado un Cessna 172 y Cessna 152. Me siento muy confiado en poder obtener mi licencia como piloto muy pronto.



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