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Ignaciano en ti estamos todos




Las palabras tienen un gran poder. Lo que decimos y cómo lo decimos puede tener un impacto profundo en los demás. Palabras de apoyo pueden levantar a alguien y ayudarle a creer en sí mismo. Decirle a una persona que es inteligente, hermosa, talentosa o que vale mucho, puede hacer una gran diferencia en cómo esa persona se ve a sí misma. Por el contrario, las palabras hirientes, insultos, críticas o palabras que bajan la autoestima de alguien, pueden destruir y hacer mucho daño.


A veces sin darnos cuenta, con palabras podemos herir profundamente a alguien. Comentarios despectivos sobre el cuerpo, la apariencia o la personalidad de alguien, pueden afectar esa persona por mucho tiempo. Las burlas, apodos ofensivos e insultos también pueden dejar daños emocionales muy profundos y dañar permanentemente la autoimagen de una persona. Cuando usamos palabras para menospreciar o desvalorizar a otros, podemos causar daños que duran toda la vida. Por eso es muy importante tener cuidado y consciencia con nuestras palabras. Un comentario aparentemente inofensivo para nosotros, podría ser ofensivo para otra persona. Debemos siempre buscar edificar y apoyar a los demás con lo que decimos. Nuestras palabras tienen el poder de marcar vidas, por eso es importante elegirlas con sabiduría, empatía y compasión. Pero sin darnos cuenta podemos estar creando inseguridades en los demás. Un apodo ofensivo en la infancia puede perseguir a una persona toda su vida adulta. Decirle constantemente a un niño que es bruto o lento, puede convencerlo de que eso es cierto. Debemos recordar que con nuestras palabras también podemos motivar, inspirar y transformar vidas. Ofrecer palabras de aliento a alguien que está pasando por un momento difícil puede ayudarle a encontrar fuerzas para seguir adelante. Felicitar los logros y cualidades de una persona puede impulsar su autoestima y hacerle creer más en sí misma. Cuando elegimos usar nuestras palabras para crear y edificar, estamos usando uno de los dones más preciados que tenemos como seres humanos. Nuestras palabras pueden ser una fuerza positiva muy poderosa. Ignaciano, en ti estamos todos… usa tus palabras para construir.

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