¿Ya Farmeaste Aura?: Lo esencial es invisible a los ojos
- Jesus Quintana
- hace 1 día
- 2 min de lectura

La compleja composición biofísica que contiene todo ser vivo hace que esté sea capaz de emitir un cierto tipo de energía imperceptible a simple vista que para algunos denota la cualidad excepcional que supone la vida misma. Ondas electromagnéticas, emisión de radiofrecuencias, interacción cuántica con el mundo que le rodea. En el caso del ser humano, dotado por su Creador de un espíritu inmortal y con capacidades y potencialidades tanto físicas, psíquicas, emocionales y espirituales, esto es aún mayor.
Muchos han hablado desde antiguo del aura. Para algunos: consecuencia biológica de nuestro ser corporal; para otros: evidencia de la dimensión espiritual del ser humano; para otros más: un campo de energía que rodea al ser humano y con el que es posible identificar su estado de ánimo, condición física o situación espiritual. Tan compleja realidad, ha quedado hoy definida como la expresión externa de la seguridad o confianza que alguien tiene, su presencia dominante o atrayente ante otros, su carisma o personalidad excepcional. Algún hilo aún queda tendido a la definición antigua.
Pero el aura, no es algo que pueda ser cosechado (“farming”) como si se trata de un o aplicación digital, en el que ciertos movimientos corporales o posturas aumentan mi energía vital, mana, chi.... Tales realidades pertenecen al mundo de la fantasía. El ser humano, solo logra alcanzar el bien para el que fue creado con la repetición constante y consciente de actos buenos. Su comportamiento es evidencia tangible de las creencias y convicciones que mueven todo su ser. Por tanto, no es que esté mal el “farmear el aura o llevar a cabo una batalla de auras”. Pero si alguien tiene que evidenciar externamente su aura: no tiene aura. Si alguien piensa que tener aura es ganar un duelo a otro demostrando ser más rápido, violento, ágil, creativo: no tiene aura. Si alguien cree que ser “cool” es ofender, burlarse, agredir o causar cualquier tipo de mal: definitivamente no tiene aura.
Ya lo decía el Principito y lo repito yo: “Lo esencial es invisible a los ojos”. Deja que otros te reconozcan, admiren y tengan por modelo por tu buen comportamiento y porque optas una y otra vez por hacer el bien. Sé libre y responsable. Sé bueno y feliz. Sé tú, los demás: reconocerán la diferencia.




"Pero si alguien tiene que evidenciar externamente su aura: no tiene aura". #word